Los almorávides fundan una capital (1070–1147)
Llegados del Sáhara, los almorávides de Abu Bakr ibn Umar instalan un campamento en la llanura del Haouz. Yusuf ibn Tashufin la convierte en capital de un imperio que, tras la batalla de Sagrajas (Zalaca, 1086), abarca gran parte de Al-Ándalus. Las jettaras, galerías subterráneas que traen el agua del Atlas, hacen posible el palmeral; la Qubba almorávide es el único edificio de la época que sigue intacto.




